martes, 3 de abril de 2012

XXIII Cross Popular del Pielago

Por Belén Díez Camacho

El Cross del Piélago es una carrera de 13 km oficiales y 12,6 km garmineales que parte de la localidad toledana de Hinojosa de San Vicente hasta acumular un desnivel de 1.200 m. Es una prueba gratuita, bastante conocida en la zona centro por su dureza, la excepcional organización y el nivel de los participantes. El recorrido es muy bello, la única pega que le pondría a la carrera es que la mayor parte de la misma transcurre por asfalto. Si el terreno fuera pista, trialera o sendero, el Piélago sería la bomba.

En la pasada edición acudí como pomponera, ya que no pude correrla por una ligera molestia en la rodilla que invitaba a la prudencia.

Este año, la subida al Piélago ha sido mi primer objetivo de la temporada. Durante la semana pasada, me pregunté una y mil veces por qué coyons tiendo a elegir pruebas durillas en las que probarme en lugar de meterm carreras más asequibles. Los nervios continuaron en el coche de camino a Hinojosa, como bien puede atestiguar mi amigo Mario, el pobre. Cuando recogí mi dorsal me encontré con las tres integrantes del podio femenino en 2011, grandes corredoras todas ellas, así que me relajé y decidí hacer mi carrera: subida muy fuerte, reservando algo, y bajada defensiva para aprovechar la distancia ganada en el ascenso.

Así fue. Salí regulando y enseguida me situé como primera mujer, seguida de cerca por otras dos corredoras. Hacia el tercer punto kilométrico solamente quedábamos dos féminas en cabeza y al comenzar el quinto kilómetro me adelantó la chica jovencita que venía conmigo.

Yo: Oye, ¿tú eres Senior? (jadeos).
Ella: Ni idea (jadeos).
Yo: A ver, ¿cuántos años tienes? (jadeos).
Ella: Veintiséis (jadeos).
Yo: Ah, vale, yo tengo 14 más que tú (jadeos).
Ella: Uy, pues tienes muchísimo mérito.
Yo (pensando): Capulla.

Después de este provechoso intercambio de información, mi competidora apretó un poquito para dejar atrás a la “señora mayor” y yo proseguí mi subida al ritmo que me había marcado, que al final resultó ser demasiado reservón.

Coroné en algo menos de 38 min y, con las piernas casi intactas y bastante calor, me tiré para abajo tan deprisa como pude. Hacia el final del primer km de bajada empecé a sentir flato, aflojé, regulé un poquito y, afortunadamente, se pasó. De allí hasta meta corrí tan rápido como me permite mi mejorable técnica de bajada, con pulsaciones altas y sin ninguna perseguidora a la vista.

La entrada en el pueblo como segunda mujer fue emocionante por la animación… abuelos, niños, familias enteras se lanzan a la calle para vivir de cerca esta cita atlética tan importante que cada año destaca a Hinojosa en el calendario atlético nacional.

Con la carne de gallina, feliz, pletórica, llena, logré entrar en meta en 1 h y 1 min largo, a un minuto de la ganadora y un par de ellos de la tercera clasificada… y me paré tranquilamente a hablar con el speaker, hasta que amablemente me indicó que tenía que pasar bajo el arco, que estaba a la vuelta, para dar por finalizada la prueba. Ups.

La verdad es que me han sorprendido muchísimo tanto el tiempo empleado en completar el recorrido como las sensaciones y la posición conseguida en la general femenina y en mi categoría. Creo que corrí bien, con cabeza, quizá reservé demasiado en la subida por desconocimiento del recorrido.
Sabía que estaba entrenando bien, Miguel me decía que el pico de forma era magnífico, había intentado cuidar el sueño y la alimentación… pero, por alguna razón, nunca consigo creerme que pueden salir bien las cosas hasta que termino la carrera elegida y contemplo los frutos del trabajo realizado.

Me gustaría hacer un pequeño inciso. Es posible que penséis que me mato a entrenar. A mí me jode MUCHO la gente que afirma no entrenar y luego consigue resultados espectaculares en pruebas de ruta o termina más que dignamente una prueba ultra. Me recuerda a los compañeros que no habían estudiado “nada” en los parciales de la Universidad y luego sacaban ochos y nueves… No pasa nada por reconocer lo que uno entrena, los resultados no salen sin trabajo, eso lo sabemos todos.

En mi caso, entreno cuatro días a la semana con un promedio semanal de 40 a 55 km, la mayoría por el monte, aunque este plan se endurecerá en cierta medida a lo largo de las próximas semanas para preparar mi debut en maratón por montaña. El programa de entrenamiento consta de cuatro sesiones: dos regenerativas a ritmo muy suave, una de calidad en forma de series en pista, cambios de ritmo o series de cuestas, y una tirada larga de 70 a 120 min en función de la fase en la que me encuentre. Creo que la clave para encontrarme bien, sin lesiones, motivada e ir mejorando está en el descanso. El hecho de entrenar en días alternos me hace llegar siempre en buenas condiciones y con muchas ganas de disfrutar de lo que toque en esa sesión. Otro factor importante es la disciplina, pues prácticamente nunca me salto un entrenamiento o hago algo distinto a lo planificado.

Soy consciente de estar empezando aún y me gustaría poder disfrutar de esta afición durante muchos años, así que no me gustaría saltarme etapas y gastar todas las “balas” en un par de temporadas.

En fin, gracias por leer la crónica y el tocho final. ¡Feliz Semana Santa a todos!





1 comentario:

  1. Felicidades! me alegro mucho de tu progresión y de tus logros. A seguir así, en la misma línea de trabajo que tan bien asimila tu cuerpo y que tantos avances te proporciona. Un besazo

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