lunes, 5 de marzo de 2012

IV Carrera Vertical Torre Espacio

Participación de nuestra compañera Belén Díez en la 4ª edición de la Carrera Vertical Torre Espacio. Qué mejor manera que ella en primera persona nos cuente su experiencia, que por cierto, fue de lo más fructífera.




Por Belén Díez


El sábado 3 de marzo se celebró en Madrid la cuarta edición de la Carrera Vertical Torre Espacio, una prueba organizada por el Club Deportivo Bomberos de Madrid que consta de dos modalidades. 

En la primera, participaron 400 corredores populares que subieron 55 pisos y unos 1300 peldaños con un desnivel de unos 224 m. En la segunda, fueron 100 los bomberos que se enfrentaron a 33 plantas cargados con los equipos de protección individual, cuyo peso se acerca a 25 kg. Los corredores populares salimos en parejas, cada 20 segundos, de modo que no hubo aglomeraciones y la subida resultó cómoda. 

Era mi primera experiencia en una carrera de este tipo y no la preparé de manera específica. Solamente hice un par de sesiones ligeras de escalones para identificar la zancada que me resultaba menos cansada. Me habían dicho que era importante regular muy bien el ritmo para llegar con fuerzas al piso 55.

Tras un breve calentamiento, me planté en la salida con algo de nervios, aunque completamente confiada en subir como me gusta y sé, disfrutar en la medida de lo posible en mi debut en esta modalidad y, por qué no, bajar de 10 min en meta. Un momento antes de empezar el ascenso, el speaker me entrevistó y me preguntó qué esperaba de la carrera. “LLegar arriba feliz”, respondí sin dudarlo, ante el jijiji generalizado. Luego pensé: “Juer, vaya contestación tan tonta”, pero ya estaba dicho y ¡zas! señal de salida.






Salí reservona, sin agobios. Quería saber cuánto había tardado en subir una planta y, cuando quise darme cuenta, ya estaba en la tercera. Eran todas iguales, sin rellano que diferenciara el paso de una a otra, tan solo un pequeño cartelito. La quinta la pasé en menos de un minuto y supe que llevaba el ritmo necesario para entrar en “mi tiempo”. Sería como subir una cuesta durilla en la montaña durante diez minutos. 
La panorámica de Madrid desde la escalera acristalada es espectacular, así que, instintivamente, me centré en lo que percibían mis sentidos, como si estuviera en la montaña – el ruido de pisadas, los jadeos, la luz, el aire que entraba por las ventanas abiertas, los ánimos de los voluntarios, la ciudad desde arriba, el impulso de los brazos alternándose con las piernas… tratando, en todo momento, de mantener la respiración y controlar el ritmo hasta la planta 30. Me pasaron tres chicos y cazé a otros dos corredores en mi ascenso. Una vez en ese piso, viendo que iba bien y las piernas, aunque picaban, respondían en la subida continuada a pequeños saltitos, apreté y comencé a restar segundos hacia meta. 

De nuevo, como en algunas carreras pasadas, sentí pena por irme acercando al final, deseaba seguir disfrutando de las sensaciones y la experiencia. Es un sentimiento muy especial que cada día valoro más. Aparece pocas veces y roza la magia … Posiblemente fuera el
mal de la altura, pero me sentí privilegiada de encontrarme en esa escalera, contemplar esas vistas, disfrutar del ambientillo, haber tenido el placer de compartir charla y risas con amigos cercanos que también se habían animado a vivir esta prueba tan diferente… 


Total, que entre unas cosas y otras, me planté en el piso 55 sin darme cuenta que había terminado. Casi tiro “toparriba”… Un amable voluntario me indicó que ya no había más subida y pasé bajo el arco de meta en 9 min y 55 seg, completamente feliz, cumpliendo mis expectativas. Quizás por el ritmo reservón del principio o la mentalidad con la que afronté la prueba, no me resultó pesada ni agónica. Si acaso, breve ;)
 

Después de cotillear la planta 55 y disfrutar de las vistas con más tranquilidad, la organización nos “animó” a bajar dos o tres pisos hasta un ascensor en el que nos “transportaron” la calle de nuevo. Fascinantes los entresijos de este edificio, by the way.
 

La italiana Cristina Bonacina, Campeona del Mundo de la especialidad, dominó la prueba con un crono de 8 min y 30 segundos. Mis 9 min y 55 seg me situaron en 4a posición en la general femenina y 3a en mi categoría, pero más que nunca me quedo con las sensaciones fabulosas que tuve en el transcurso de esta competición. Impagables e inigualables, son lo único que perdurará en el tiempo y la memoria, y no el trofeo, la foto con los políticos, ni los halagos. Felicidad pura vs vanidad.
 

Creo que no será la última Carrera Vertical que haga. Ya estoy mirando el calendario nacional y, antes o después, participaré en alguna por ahí fuera. Me ha gustado esto de subir muchos pisos “de seguido”.
 


Image Hosted by ImageShack.us¡¡¡Enhorabuena!!!

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