miércoles, 8 de febrero de 2012

VII Cursa per Muntanya Serra del Coto



Por Belén Diez
Lugar: Casas del Señor, pedanía de Monóvar, Alicante
Distancia: 22,119 m
Desnivel positivo: 1,248 m
Desnivel negativo: 1,248 m
Dificultad: alta
Organización: Grup Muntaya Monóver

El pasado 5 de febrero, en una gélida mañana, David (La Gacela Montaraz), Mario, Julián y yo nos dejamos caer por Monóvar para participar en la Carrera por Montaña Serra del Coto junto a otros 400 corredores y unos cuantos marchadores.

El itinerario transcurre principalmente por sendas homologadas como PR y sendas marcadas por la organización, además de un pequeño tramo por pista de tierra y la salida/llegada a meta por asfalto.





De manera muy resumida, desde las Casas del Señor (575 m) se asciende hasta la cima del “Alt Redo” (961 m) para continuar con una bajada hasta el “Pino de la Farola”. Unos metros más abajo, comienza la subida hacia el “Puntal de Quiles” (km 8) , en la que en menos de 1 km se gana un desnivel de más de 300m. Unos kilómetros de toboganes nos llevan hasta la “Carrasqueta” (915 m), desde donde se desciende por cortafuegos y pista forestal para regresar al lugar de origen.

Ha sido una carrera especial, ya que David, Mario y yo quisimos compartirla de principio a fin. Puede parecer una locura recorrer más de 800 km en coche para trotar 22 km con dos amigos por los montes de Monóvar, pero no lo es. Cada metro y cada zancada merecieron la pena, cimentaron la amistad y alimentaron nuestros espíritus. Para mí era una experiencia novedosa eso de ir suave pudiendo ir algo más fuerte y más de uno no daba ni un chorrito de pis por mi promesa de no disputar la prueba.

Debo confesar que no pude evitar escaparme en las subidas, especialmente en el ascenso al Puntal de Quiles, cuya pendiente y dificultad eran similares a las que he experimentado en los dos Kilómetros Verticales que conozco, el Anboto y el Puig Campana. Disfruté muchísimo subiendo fuertecillo, sintiendo la potencia de cuádriceps y gemelos, el pulso acompasado, la ilusión por conquistar la cumbre, la felicidad de hacer lo que más me gusta en el monte. ¡Tirar to’ p’arriba! En las otras dos subidas importantes, intenté no detenerme y logré llegar hasta las cotas más altas al tran-tran, para luego esperar a mis compis allí mientras me pelaba de frío y los demás corredores me miraban extrañados. ¡Tanto esforzarse para luego parar!

Esta carrera marca un hito en mi evolución deportiva por ser la primera en la que me avituallé con cerveza. El Grup de Montanya Monóvar había dispuesto unos avituallamientos tan espléndidos que incluían bollería, sandwiches, gominolas, chocolate, isotónicas varias… e, incluso, cerveza. La tentación era demasiado fuerte, de modo que en el km 13 Mario y yo compartimos una lata para hidratarnos bien antes de proseguir nuestra marcha. No sé si sería el ritmo disfrutón, la alegría de ir juntos u otro motivo, el caso es que mi rendimiento no se vió afectado en demasía por esta locurilla.




Entramos en meta tras 3 h y 3 min recorriendo los montes de Monóver, felices, conscientes de lo vivido y deseosos de nuevas aventuras compartidas. Una de las entradas en meta más bonitas y más conscientes que recuerdo.




Antes de terminar, me gustaría destacar la valentía y el arrojo que demostró David, la gacela montaraz, durante toda la prueba. A pesar de su reciente baja por paternidad, la falta de entrenamiento específico en montaña y los compromisos laborales, David superó con buena nota este desafío y demostró, una vez más, que el asfalto no está reñido con la montaña y que las gacelas pueden vivir en la aburrida sabana con alguna escapadilla de parranda al monte.

Y, por último, agradecer al Grup de Muntanya de Monóver como colectivo y a Chema en particular, la extraordinaria organización de esta prueba y la atención exquisita mostrada hacia los corredores. Avituallamientos de lujo, voluntarios entregados, bolsa del corredor completísima, barbacoa final para todos los asistentes… Pocas veces he vivido una carrera tan bien organizada por un grupo pequeñito sin más aspiraciones que hacernos disfrutar una mañana especial en sus montes. Merece la pena salir de Madrid para correr y disfrutar del trato dispensado a los corredores fuera de nuestra Comunidad.

Volveré en la próxima edición, en la que espero dar bastante más guerra que en esta. Lástima de cerveza en los avituallamientos.

1 comentario:

  1. Enhorabuena a los tres.
    Tengo que decirlo Belén, pensé que en algún momento te marcharías :-))
    Besos y abrazos

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